miércoles, 12 de septiembre de 2012

Reservistas del ejército de EEUU viajan a Afganistan

Son reservistas del ejército de Estado Unidos en Puerto Rico

12/09/2012 | En el undécimo aniversario de los ataques terroristas que dieron paso a una larga guerra, 120 soldados se despidieron ayer de sus seres queridos en el Fuerte Buchanan, previo a ser movilizados a Afganistán.

“Muchos de los miembros de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico aún estaban en la escuela hace 11 años... Estos valientes puertorriqueños se unieron a las filas de la Reserva teniendo muy claro que podrían ser enviados al área de combate”, dijo a sus soldados -miembros de la unidad 301 de la Policía Militar- el general Fernando Fernández.

Una tras otra se repetían en el Fuerte Buchanan las escenas de tristeza, como cuando Jomayra Santiago veía a su esposo Christian Ramírez en la última formación antes de partir de la base.


“Es demasiado difícil, es la primera vez que nos separamos y yo estoy embarazada”, dijo con ojos húmedos la mujer, quien también es reservista.

En otra esquina, Ana Luquis se aferró al cuello de su hijo, el sargento Luis Díaz-Luquis, mientras la esposa del soldado, Abigail, lloraba. Los hijos del militar, Alexander de 9 años y Jensen de 6, lucían camisas de superhéroes.

“Te amo”, dijo Alexander a su papá.

“Sabes que eres mi héroe, tienes que regresar, te quiero, bello”, le dijo Ana.

El papá del soldado, José Orlando Díaz, trató de darle aliento. “Sabes que el apoyo nuestro es incondicional. No te preocupes por la familia, sabes que vamos a hacer el trabajo”, afirmó.

El sargento, oriundo de Comerío, se alejó a toda prisa, pero antes de montar la guagua, explicó que es su segunda partida a la guerra, y que ese apoyo familiar “te da fuerzas para regresar”.
¿Arrepentido de ser soldado?, se le preguntó. “No, me gusta lo que hago, estamos defendiendo nuestros valores y nuestra nación y mirar esta garita (la insignia en su brazo) que representa a Puerto Rico, me motiva”, dijo Díaz.
Mientras, la familia de Luis Pérez e Iraida Concepción, de Dorado, no podía disimular su dolor al ver partir a su hijo Luis. “Es un orgullo, pensaba que iba a ser yo (el primer movilizado). Somos gemelos, siempre estamos juntos en las buenas y en las malas, y no es fácil verlo irse sin mí”, dijo en llanto Samuel, hermano del soldado movilizado.

“¡Dios los proteja a todos, a todos, en el nombre del Señor!”, gritaba la mamá.
Mientras, su lloroso padre contó que la partida de Luis ayer fue para él mucho más difícil que su propia movilización con la Guardia Nacional.

Respecto al simbolismo de la fecha, el hombre comentó que ocho días antes del 11 de septiembre su padre falleció, y en ese momento pensó que al menos no tendría la preocupación de verlo activado en la guerra.
“Ahora estoy viviendo yo esa experiencia”, dijo.

Fuente: elnuevodia.com
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